Ojo de cuervo

Sello editorial

Las ficciones versan sobre una persona que le dice a otra: así lo siento yo. ¿Entiendes lo que digo? ¿Tú también lo sientes así?

Kazuo Ishiguro

Homenajes

Perplejidad apocalíptica| Bernardo Navarro Villareal

Perplejidad apocalíptica. Diarios 2020-2021. (2022). Morrisville, EUA: Ojo de Cuervo, Colección Homenajes, pp. 247

La vocación literaria que acompañó a Bernardo Navarro (1983-2021) durante su corta vida, nos recuerda una frase de Charles Bukowski: “Escribir es un don y una enfermedad. Me alegro de haberme contagiado”. Amante del cine, la literatura, del fútbol, y de la mayoría de los deportes, Bernardo dejó huella en todos los que lo conocimos y lo evocamos con un libro siempre en sus manos o escribiendo sin parar. Excelente profesor, conversador ameno, excepcional alumno, grande y fiel amigo, amoroso hijo y hermano, hoy nos toca mencionarlo, a un año de su partida, como autor de los acuciosos textos que nos dejó como legado.

Su libro Perplejidad apocalíptica es una compilación de textos breves, escritos a modo de diario durante la terrible pandemia del COVID-19, que parece no tener fin. Los mismos revelan tanto la estatura intelectual de su autor, sus cualidades de profundo pensador, como su dimensión humana. Nada que merezca atención por su trascendencia social, política o económica parece escapársele a su atenta mirada crítica. La denuncia de la fatal simbiosis pandemia/ capitalismo atraviesa todo el libro, mientras analiza sus fatales consecuencias para el género humano, a la vez que alerta sobre el abismo que se abre, cada vez más amplio y profundo, a los pies del orbe.    

Se trata de un libro que nos alerta, que nos revela aspectos del acontecer diario, ocurridos durante el período en cuestión, en los que quizás no nos habíamos detenido con la atención que merecen, saturados sin duda de tantas noticias intrascendentes o falsas; o de tantas pérdidas y temores que nos han dejado perplejos y hasta mudos. El virus apareció, la pandemia se extendió y, se pregunta, ¿estaban los países del llamado primer mundo preparados para combatirla? Pues, quedó demostrado que no…Italia, Estados Unidos, España, Suecia, Alemania, Francia y, por supuesto Latinoamérica, poblaron al mundo de una estadística macabra, no muy creíble por lo demás, de muertos y contagiados sin que se atinara con un control pronto y eficaz.

Y es que, según la perspectiva analítica de Navarro, el mayor interés del mundo capitalista es que no se pare la producción, que no se afecte sus fuentes de acumulación de dinero, así sea a costa de la vida de los trabajadores que irremediablemente terminarán contagiados en sus lugares de trabajo. Las soluciones fueron diversas, como por ejemplo, liberar presos de las cárceles, ante las protestas de estos en varios países,  por no poder asegurárseles la salud. Otras resultarían risibles si no fueran tan macabras, como la propuesta de una empresa colombiana para fabricar camas de cartón que se convierten en ataúdes. La vulnerabilidad de los ancianos, hasta en Suecia, el país en el que mejor se envejece, según dicen; el hambre de los pobres que se acentúa con la pandemia; la situación de las cárceles, las contradicciones del capitalismo; el vandalismo que atenta con uno de los bienes culturales más sagrados, como son los libros;  así como el sacrifico de médicos, enfermeras, aseadores y bomberos, demuestran la preocupación que denotan estos textos.

Y Venezuela no se escapa, como era de esperarse, del foco crítico. Lo que llama la “extraña dimensión de la realidad venezolana”, no es, según su opinión,  sino el producto del peor gobierno de nuestra historia, de la desfachatez de su presidente y su camarilla…Y pare usted de contar… Venezuela se ha convertido, como diría uno de nuestros humoristas, quien por cierto no es santo de la devoción del autor, “el laboratorio de experimentación de los extraterrestres”.

Desde luego que es un libro que quizá incomode a algunos, pues confrontar la cruda realidad no es fácil, sobre todo porque parece que nos hemos acostumbrado a esta moda de coachs, influencers y youtubers empeñados en pintarnos una realidad color de rosa que nos obliga a mirar para otro lado. Y como es de suponer, algunas de sus afirmaciones pueden resultar controversiales, como lo que dice de los periodistas y su envidioso proceder en el ejercicio de su profesión o de los hombres que apoyan al feminismo por estar inseguros de su sexualidad. Pero de eso se trata, quizás, de mover la discusión y la polémica.

Hay que acotar que no todo se enfoca en la dura realidad que nos aqueja, la hermosa semblanza que hace de su madre, del gran Aquiles Nazoa, los comentarios sobre cine, el jocoso episodio de la invasión de pulgas en la terraza de su casa, dan paso al humor y no solo a la ironía y la denuncia. Para cerrar nos permitimos citar las palabras que Bernardo incluyó en uno de los textos redactado en memoria de un colega fallecido prematuramente, por causas ajenas a la pandemia. Las mismas forman parte de la nota de duelo que la Coordinación a la que Bernardo pertenecía le dedicó al mencionado profesor:

“El país ha perdido a un gran intelectual, la Universidad Simón Bolívar a un profesor de primera línea y esta Coordinación a un docente como ninguno».

Palabras que suscribimos sin reservas. Puesto que la vida, como dice la escritora Rosa Montero, “es el desorden puro, el caos más insensato”, a nuestro gran amigo se lo llevó la pandemia, algo todavía difícil de creer, pero nos consuela el estar seguros de que desde allá, desde su estrella, nos saluda y sonríe con el cariño de siempre.

Bettina Pacheco  

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